Involúcrame y lo Entenderé
The Gamification of Learning Assessments
November 22, 2017

Involúcrame y lo Entenderé

Involúcrame y lo Entenderé

Por: Mario Vazquez

Un reciente artículo publicado por el World Economic Forum comienza con el siguiente proverbio chino: “Tell me and I’ll forget, show me and I may remember;  involve me and I’ll understand.” Se traduce: “Dime y lo olvidaré, muéstrame y lo recordaré, involúcrame y lo entenderé.”

Me impacta lo simple y trascendente del mensaje y coincide con muchas observaciones y vivencias a través  de mi vida – formando parte de una maravillosa familia, transitando por casi 78 un proceso de aprendizaje y educación constante, formal e informal, y más de 60 en tareas laborales y profesionales – que me permiten coincidir  totalmente con el proverbio. En la vida familiar, en el ámbito educativo, en el mundo empresarial y en las empresas he visto estruendosos fracasos en los desarrollos y relaciones personales por no seguir esas básicas premisas donde el mejoramiento de los individuos, el trabajo en equipo, empoderamiento, motivación, etc., han desconocido esos condimentos.

De aquí en adelante me quisiera referir al tema educativo. Estamos viviendo una crisis por aplicación de viejas formas de adquirir conocimiento y modelos  de escuelas no acordes con los cambios requeridos en la sociedad del conocimiento y desconociendo a los niños actuales. La educación ha seguido bajo el concepto de maestros difusores de conocimiento (“Dime…”), que dependiendo de sus habilidades tienen mayor o menor impacto; motivando una indudable injusticia distributiva y a merced de la suerte del niño: docentes mal preparados, ausencias reiterativas, baja motivación, sindicalización politizada, etc. Niños aburridos en el aula, carentes de prácticas participativas, y sin despertar su autonomía, creatividad y fuego interior, condimentos  estos que aseguran el fracaso. Educación del Siglo XIX para niños del siglo XXI es un fracaso doloroso asegurado. Anabólicos como mayor capacitación docente sobre viejos paradigmas, aumentos de las jornadas escolares, etc., van ser siempre insuficientes.

Esa vieja educación también es poco efectiva y atractiva en materia de contenidos y material didáctico  (“muéstrame…”) ante niños que en su mundo extra escolar manejan simultáneamente tres pantallas (móviles, computadoras y televisión) y  que rápidamente están convergiendo en una sola como es arrasador uso de los teléfonos inteligentes con permanentes mejoras en sus funcionalidades, abaratamiento de costos y mejoras en los accesos. Internet para todos ya no es un sueño si no una inminente realidad.

Creo que esta  es la nueva y gran noticia para mejorar (el “muéstrame”) y ya no impuesta de arriba hacia abajo por la escuela si no que se da ante un niño que rápidamente se acostumbra y motiva a explorar y conocer en forma atractiva e interactiva. Desconocer este niño actual y no usar inteligentemente estos recursos es ir contra la corriente.

Hasta aquí nos encontramos con una escuela y maestros que deben cambiar y la aparición de nuevas y poderosas herramientas. Las tecnologías hacen que la pared entre colegio y hogar se vaya eliminando  y el niño en su flujo diario pueda aprender fuera de compartimentos estancos  e interactuando con sus maestros, familiares y compañeros. Esto es lo que hacen los niños de hoy en forma autónoma, genuina y espontánea pero sin aprovechar inteligentemente esta fuerza para mejorar sus conocimientos, capacidades, pasiones y gustos.

Y aquí podemos acercarnos y trabajar en el último gran pilar del proverbio  (“involúcrame…”). Pilar que nos lleva a trabajar en la gran carencia del “entender”. Carencia que se evidencia negativamente con los resultados de los niveles de competencias de los alumnos, las dificultades en la inserción en un nuevo mundo laboral y semilla del fracaso y sus consecuencias.

Esto requiere un total cambio en las pedagogías, en la educación continua e incentivando la autonomía, creatividad y autoestima de los estudiantes para su desarrollo en un mundo con nuevas e importantes desafíos. Sobre este tema del “involúcrame…” hay mucho estudiado y excelentes experiencias para rescatar.

Transcribo  aquí un párrafo de Rafael Echeverría sobre  ontología del lenguaje que anticipa los cambios en muchos aspectos de trascendencia: “En cuanto a la comunicación con los demás, también estamos experimentando cambios radicales, en este tiempo la comunicación a través de medios electrónicos es fundamental, o al menos es lo que creemos, la tecnología se enfoca cada día más en comunicación más compleja, pero también con más alcance. Esto lleva a que el ser humano cambie su manera de pensar sobre él y sobre el mundo. Esto ha provocado que ciencias se vean removidas, por ejemplo, la metafísica y la biología”.

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